Curiosidades

Amor de perdición- La historia trágica de un amor imposible
3 diciembre, 2019 / ,

Amor de Perdición es el libro escrito por Camilo Castelo Branco, en 1862, que narra el amor trágico de dos jóvenes. La obra, basada en hechos reales, fue escrita cuando Camilo estaba preso y vivía también un amor prohibido.

Es una de las novelas más famosas de la literatura portuguesa. El libro ha sido traducido a varios idiomas y adaptado cuatro veces para el cine, teniendo una de las versiones  la autoría del famoso realizador Manoel de Oliveira. Amor de Perdición  es también el nombre de la explanada donde se encuentra ubicado el Centro Portugués de fotografía, antigua Cadeia da Relação (Cárcel y Tribunal) de Oporto. Fue en este edificio en el que Camilo Castelo Branco, detenido en espera del juicio por adulterio, escribió su obra más famosa. El nombre de la explanada es, así, un homenaje a este famoso libro.

Camilo Castelo Branco había sido acusado de adulterio: se enamoró de Ana Plácido cuyo marido lo descubrió y procesó a los dos amantes por adulterio. Ambos fueron detenidos, juzgados y más tarde absueltos. Posteriormente se casaron, pero no vivieron felices para siempre. Camilo se suicidó en el 1890 y los últimos años de su vida estuvieron marcados por la ceguera y la enfermedad. Durante su encarcelamiento, el escritor comprobó los registros de la cárcel, pormenores de una historia que le había sido contada por familiares: el de su tío Simão Botelho, preso y condenado al exilio por haber asesinado a un rival en una relación amorosa.

Fue a partir de estos hechos que Camilo escribió la historia de Simão y Teresa, hijos de familias rivales de Viseu. Una pasión prohibida, que recuerda la de Romeo y Julieta, y cuyo desenlace no fue feliz. Teresa debía casarse con un primo, Baltasar Coutinho, pero su amor por Simão la llevó a rechazar al pretendiente. Herido, Baltasar convenció al padre de su amada para enviarla al convento de Monchique, en Oporto. Para su información, referimos que el edificio del convento, aunque muy degradado, aún existe.

Desesperado, Simão esperó a su rival en al salida de la ciudad de Viseu y lo mató de un tiro. Se entregó a las autoridades y quedó preso en la Cadeia da Relação de Oporto, hasta ser condenado al exilio en la India. En el camino, y al pasar el barco junto al Convento, aún divisó la silueta de su amada, que vería morir instantes después, consumida por la tristeza. Al conocer la muerte de Teresa, Simão murió también. El tío de Camilo no tuvo un final trágico, llegó al exilio donde vivió. Pero la historia de un amor trágico quedó inmortalizada para siempre en las páginas del libro.

Apolo Terrasse – El cine desaparecido
7 noviembre, 2019 / , , ,

Pocos se acuerdan de este cine, construido a principios del siglo XX y demolido a finales de los 40 para dejar paso a la actual calle de Ceuta.
Apolo Terrasse nació en un momento en el que el cine ganaba popularidad. Inicialmente, las películas se proyectaban en barracones en las grandes tiendas de la ciudad, pero, a medida que el interés del público aumentaba y que la producción cinematográfica se diversificaba, empezaron a construirse espacios específicos para la exhibición de películas.

De muchos de estos lugares de diversión queda poco más que recuerdos. Uno de ellos era el Apolo Terrasse, que fue edificado en el 1912. Estaba
ubicado en el lugar por donde actualmente pasa la calle Ceuta, y el acceso principal era por la calle José Falcão, pero tendría dos entradas más: una por la planta baja de una casa de la calle de Santa Teresa y otro por medio de los jardines que descendían hasta la calle de Picaria. A pesar de la localización discreta y de la simplicidad decorativa, el edificio destacaba por la majestad de una gran escultura de hierro que servía de vestíbulo.

El Apolo Terrasse fue construido de manera que pudiera ser utilizado también para otro tipo de espectáculos y eventos deportivos. Por otro lado, el
edificio, compuesto por dos pisos unidos por dos escaleras y porches laterales, revelaba también una gran preocupación en la prevención de incendios. La iluminación, hecha con lámparas en forma de globo, añadía un elemento de modernidad a este espacio.

Fuente: O Tripeiro, 7ª Série, Ano XXXV, Número 1,
janeiro e fevereiro de 2016.

Puente Luis I: un problema de salud
11 agosto, 2019 / ,

El puente Luís I, una de las estructuras más emblemáticas de la ciudad de Porto, fue construido en el siglo XIX y ahora se considera Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, a mediados del siglo XX, el puente comenzó a mostrar signos perturbadores de corrosión debido, en particular, al paso de la passagem do tranvía en el tablero superior del puente.

Pero aquí había otro problema de corrosión. Por la noche, muchos de los hombres que frecuentaban los bares, tanto de Porto como de Ribeira, usaron el extremo del tablero del puente para “orinar”.

En 1954, Edgar Cardoso estuvo a cargo de los trabajos de recuperación del puente y organizó una solución brillante para acabar con la corrosión y el olor nauseabundo. El ingeniero, aprovechando el color del puente, coloca placas de metal con un ligero pliegue en el extremo de la bandeja del puente. Lo que significa que en la noche, cualquier persona que tratara de satisfacer sus necesidades en ese mismo lugar vería el “pis” disparado a sus pantalones.

Discreto pero efectivo hasta hoy.

¿Sabías que… el Parque da Cidade de Porto es el único parque urbano en Europa con un paseo marítimo?
8 agosto, 2019 / ,

Con un área total de 83 hectáreas y alrededor de 10 km, el Parque da Cidade de Porto es el parque urbano más grande del país y el único en Europa con un paseo marítimo.

El parque fue diseñado por el arquitecto paisajista Sidónio Pardal, se inauguró en 1993 (primera etapa) y finalizó en 2002. En 2000, fue seleccionado por la Ordem dos Engenheiros como una de las “100 obras más notables construidas en el siglo XX en Portugal”.

Entre lagos, fauna y flora variada, el Parque da Cidade también cuenta con equipos complementarios como el Pavilhão da Água y el Queimódromo.

Escaleras de las Sereias
29 junio, 2019 / ,

Entre el Largo da Alfândega y la Rua da Bandeirinha, se encuentra un camino que revela los secretos del casco antiguo de la ciudad de Oporto.

Las Escaleras de las Sereias en el popular barrio de Miragaia, tomaron el nombre del vecino Palacio de las Sirenas. El palacio de mediados del siglo XVIII fue residencia ciudadana de la familia Cunha Osório Portocarrero y debe su nombre a las avanzadas esculturas que adornan su fachada.

Del bullicio del tránsito en el Puente de la Arrábida a la tranquilidad del río Duero, la cima de la escalera nos permite sentir la ciudad y sus sonidos.

EL MENSAJERO, de IRENE VILAR
13 febrero, 2019 / ,

Una estatua situada en la orilla del río que trae esperanza a la ciudad de Oporto

 Irene Vilar nació en Matosinhos en 1930 y posee una vasta obra plástica repartida por muchos países como Alemania, África del Sur, Brasil, Bélgica, Holanda y Macao. Ditinguida a lo largo de su vida con varios premios, la artista destacó en diversas áreas como la escultura, la numismática, la falerística y la pintura. Fueron cerca de cinco décadas de producción y afirmación artística que le valieron diversos premios y distinciones.

La artista desde muy joven tuvo una fuerte conexión con Foz do Douro, donde vivió a partir de los 19 años y donde montó su taller.

Una de sus obras más emblemáticas es sin duda “El Mensajero”. Escultura en bronce –uno de sus materiales de elección-, de carácter expresionista, marca majestuosamente la orilla del río Duero junto a Casi de Sobreiras, en pleno Foz do Douro.

Inaugurada en 2001, “El Mensajero” o “El Ángel” como es conocida por la gente de Oporto, traía según su autora “la buena esperanza a la ciudad de Oporto”. Tal vez por esta razón se ha convertido casi en un lugar de culto, donde las personas depositan flores y velas a sus pies.

Irene Vilar murió a los 77 años, en 2008

Porto Escondido
9 enero, 2019 / , , ,

Las ciudades se construyen encima de ciudades. Esta es una idea que tanto los arqueólogos como los arquitectos presentan en la realidad de su trabajo cotidiano, que los condiciona, que los motiva y que está en la raíz del futuro de cualquier ciudad.

Desde que el hombre se sedentarizó, es decir, desde que las tribus de cazadores recolectores nómadas en busca de mejores tierras de caza dieron origen al asentamiento permanente en aldeas cuyos habitantes pasaron a vivir de la agricultura y de la cría de ganado, el tipo de hábitat se modificó y pasó a tener un carácter estable, con la adopción de materiales como el adobe, el ladrillo y la piedra, además de la madera, utilizada desde siempre.

Constatamos esto en poblados tan antiguos como en Catal Hüyük (Anatolia, al sur de Turquía) o en Jericó (Palestina), tal vez las ciudades más antiguas que se conocen, construidas entre el 8.000 y el 7.000 a. De C., y donde las construcciones se fueron sucediendo, creciendo las ciudades horizontalmente, pero también a costa de la demolición de construcciones anteriores, aprovechando muchas veces sus cimientos para, sobre ellos, erguir nuevas edificaciones.

Oporto no ha sido diferente. Pero quien lo sobrevuela, quien llega de la otra orilla o quien recorre sus calles y observa sus casas, no tiene esta percepción, ve apenas aquello que sus ojos captan, las calles, las casas, los edificios, las infraestructuras, sin pensar que esta es tan solo nuestra ciudad, no la de nuestros abuelos u otros ancestros.

Aquellas, sus ciudades, están sepultadas bajo la nuestra y, en un momento en que Oporto vibra con su recuperación, con la recuperación de su Centro Histórico, las señales de esas “ciudades” que nos antecedieron salen a la superficie.

Tal vez los vestigios más antiguos se encuentren en el edificio de la calle D. Hugo nº 5, por detrás de la Sé, donde ha sido posible secuenciar una ocupación con vestigios desde el siglo VIII a. De C., con casas de planta redonda. A éstas se sobreponen casas ya del periodo romano, de planta cuadrangular.

Otro fantástico ejemplo de la manera en que la ciudad fue construida nos lo muestran las excavaciones arqueológicas de la Casa do Infante, ya en la zona baja de la ciudad, donde a una gran y lujosa casa romana y tardo-romana (siglos IV-VI) se sobreponen las construcciones medievales, como el edificio de las cocheras del Rey, la Alfândega Régia y la Casa de la Moneda, perdurando su ocupación y sucesivas ampliaciones hasta la Edad Moderna y Contemporánea.

Pero el ejemplo que les vamos a compartir es igualmente representativo: en una obra realizada en un edificio que da frente a la calle de S. Francisco y la calle Nova da Alfândega, donde tuvo su sede la antigua empresa de tránsitos A. J.  Gonçalves de Moraes, en unas excavaciones allí realizadas, aparecieron vestigios de la ciudad ochocentista, más concretamente el antiguo barrio dos Banhos.

Tapado durante las grandes transformaciones urbanísticas inherentes a la edificación de la Alfândega Nova (1860-1870), de la calle Nova da Alfândega y de la calle Ferreira Borges, que implicó la destrucción del Monasterio de S. Domingos, el viejo barrio dos Banhos fue sepultado bajo 5 metros de escombros.

Las excavaciones han mostrado otra faceta de la ciudad, una zona ribereña y poco recomendable, que iba desde el arenal ya descrito por Ranulfo de Granville en 1147 y donde se situaban los balnearios de la ciudad, hasta la portilla de los Banhos y la calle dos Banhos.

Fue en uno de esos callejones, aún con edificios a ambos lados, que fue descubierto. Una de las casas, situada frente a la puerta de entrada flanqueada por ventanas con rejas de hierro, tenía un patio de adoquines.

En una zona contigua, a cerca de un metro de profundidad, el sólido cimiento de lo que podían haber sido unos baños públicos. La excavación se detuvo ahí.

Pero el hallazgo de materiales de construcción de la época romana puede indicar la presencia de vestigios mucho más antiguos.

 

Marcelo Mendes Pinto – Arqueólogo. Investigador CITCEM

Misa del Gallo, una expresión latina
28 diciembre, 2018 / ,

La Misa del Gallo es el nombre dado por los católicos a la misa celebrada en Nochebuena y que empieza a la medianoche del 24 al 25 de diciembre. La expresión ¡Misa del Gallo” es específica de los países latinos y tiene su origen en una leyenda ancestral según la cual en la medianoche del día 24 de diciembre un gallo habría cantado fuertemente, como nunca antes lo había hecho un animal semejante, anunciando la llegada del Mesías, hijo de Dios vivo, Jesucristo.

Otra leyenda, de origen español, cuenta que antes de dar las 12 campanadas de medianoche del 24 de diciembre, cada labrador de la provincia de Toledo, en España, mataba un gallo, en memoria de aquel que cantó cuando San Pedro negó a Jesús tres veces, con ocasión de su muerte. El ave era llevada posteriormente a la iglesia a fin de ser ofrecida a los pobres que veían, de esta manera, como su Navidad mejoraba. Era costumbre, en algunas aldeas españolas, llevar el gallo a la iglesia para que éste cantara durante la misa, significando esto un preludio de buenas cosechas. Pero esto era antiguamente ya que en la actualidad está prohibido.

La Misa del Gallo se celebra normalmente con mucha alegría, como se explica en el texto sobre la tradición de la misa en la Iglesia de Lapa

Oporto, un mundo de expresiones
6 diciembre, 2018 / ,

Nunca ha tenido sentido comparar ciudades del mundo con Oporto. El privilegio de poder comer una francesinha en cada esquina o de beber una cerveza en una explanada de la ribera es algo a lo que todos los que aquí viven o nos visitan tienen acceso. Pero existen detalles diferencian a aquel que es un verdadero tripeiro (portuense): su pronunciación singular y sus expresiones sin igual.

Si tuviese que recordar cual fue la primera expresión portuense que escuché en la vida, aunque sea imposible decir que es verdad, tendría que haber sido algo que escuché el día de mi nacimiento. Soy capaz de jurar que el médico al ver a mi padre en una situación de éxtasis, se aproximó exclamando: “Veja lá, tenha cuidado ou ainda lhe dá o badagaio”. Pero ¿qué es esto de lhe dar o badagaio?. Es tan simple como decir: “¡Ya ve, casi se desmaya!”.

 

Pero, ¿quiere conocer otra expresión típica de Oporto y que le puede ayudar en su estancia?: . Seria ofensivo llamar a un perro, no sabiendo su nombre, llanamente como “perro”. Y es aquí donde entran las buenas maneras portuenses: todos los perros tienen nombre, todos se llaman Jecos. Ya sabe, si escucha decir “cuidado com o jeco”… ¡corra!

Y como no hay dos sin tres, aquí va una expresión fundamental para su estancia en Oporto: Fino. El fino es más de lo que es una simple cerveza. Es un instrumento de conversación, de disculpa para combinar un programa.

Se engaña aquel que piensa que el portuenses no tienen una tarjeta de identidad propia. Su pronunciación y las expresiones del norte son aquello que nos hace ser tan únicos, tan diferentes y, al mismo tiempo, tan fácilmente reconocibles.