Sabia que?

Una carretera de 17 kilómetros
8 mayo, 2017 /

 

¿La circunvalación servía para recaudar impuestos?

La carretera que bordea Oporto tiene una extensión de 17 kilómetros, entre la zona de Campanhã y el mar. Se delineó en base a un trazado militar y llegó a tener 13 puestos destinados a la recaudación de impuestos sobre los bienes que entraban en la ciudad.

La construcción de la Vía de Circunvalación (Carretera Nacional 12) se inició en 1889 a partir de una ruta militar que tenía fosos con 2-3 metros de profundidad que ahora sirven como base de sus estructuras.

Su principal objetivo era fiscalizar las mercancías que entraban a la ciudad por vía terrestre, cobrando los impuestos respectivos. A lo largo de su trayecto había 13 pequeños edificios (Esteiro, Freixo, Campanhã, São Roque, Rebordões, Areosa, Azenha, Amial, Monte dos Burgos, Senhora da Hora, Pereiro, Vilarinha y Castelo do Queijo), donde los funcionarios de la corona, del obispado y de la ciudad cobraban los respectivos impuestos. Por ejemplo, el “Real da Água”, un impuesto extinguió en 1922, que incidía sobre la carne, el alcohol, el arroz, vinagre y aceite de oliva. Los ingresos eran destinados a arreglar cañerías, fuentes y alcantarillas que suministraban de agua a la población. En 1943 se suprimieron todos los impuestos indirectos municipales. Muchas de estas estaciones de cobranza ya se han demolido, pero todavía hay algunas resisten

Los españoles en Oporto
7 mayo, 2017 /

La proximidad geográfica, sobre todo con Galicia, creó desde tiempos inmemoriales, las condiciones óptimas para la existencia de fuertes lazos entre los españoles y la ciudad.

Tanto Oporto, como Galicia, comparten los mismos orígenes. Ambas surgieron en el siglo I d.c. de los pueblos Galaicos que habitaban la zona norte del rio Duero. Cuando la Península Ibérica fue conquistada por los árabes, muchos de estos habitantes se refugiaron en Galicia, partiendo de ahí la repoblación de Oporto. El primer obispo de Oporto había sido canónigo en Compostela; y el primer fuero de la ciudad fue concedido en 1124, incluso antes de la fundación de Portugal como país.

Entre los siglos XVI y XVII se intensificó el comercio con Galicia; posteriormente, los intercambios comerciales se extendieron a áreas más distantes, como Andalucía, Castilla y Cataluña. La emigración entre los dos países, motivada principalmente por razones políticas o económicas, fue constante a lo largo de los siglos. Y la Revolución Liberal Portuguesa (1820), que tuvo su epicentro en Oporto, fue muy influenciada por la revolución española. El primer vicecónsul español llegó a la ciudad a mediados del siglo XVIII y en el siglo XIX la colonia española en Oporto representaba alrededor del 60% del total de extranjeros de la ciudad.

¿Cuál es la calle más pequeña de Oporto?
14 marzo, 2017 /

Tiene apenas 30 metros de largo y se llama Rua de Afonso Martins Alho, en homenaje a un comerciante del siglo XIV.

Esta pequeña calle es una transversal entre la calle de Mouzinho da Silveira y la calle de las Flores y tiene el nombre de un mercador enviado por el rey D. Afonso IV para negociar con la corte Eduardo III el primer tratado comercial entre Portugal y Inglaterra, en 1353.

La ciudad empezó a crecer en el período medieval, desde la zona junto al río Duero. Por ello muchas de las calles de esta zona son aún pequeñas y estrechas. Más de 30% de las calles de la ciudad de Oporto tienen menos de seis metros de ancho y 40% de las vías son de sentido único.

Fue en el siglo  XVIII, por iniciativa del urbanista João de Almada, que la ciudad, tal como la conocemos hoy, empezó a ganar forma. Hasta aquel entonces, Oporto estaba prácticamente limitado por la muralla gótica, extendiéndose por pequeñas parroquias rurales y por zonas piscatorias junto a orillas del Duero. En esta época fueron prolongadas algunas calles como la calle São João, Santa Catarina y Santo Ildefonso. Tras su muerte, su hijo Francisco de Almada, continuó este trabajo de urbanización y modernización de la ciudad.

Una iglesia con 11 mil azulejos
19 febrero, 2017 /

La Iglesia de Santo Ildefonso tiene alrededor de 11.000 azulejos en la fachada y en los lados de los campanarios.

Estos azulejos son de la autoría de Jorge Colaço, que también creó los azulejos de la Estación de S. Bento, y representan escenas de la vida de Santo Ildefonso y del Evangelio. Fueron colocados apenas en 1931, pero la construcción de la iglesia es bastante más antigua.

La Iglesia de Santo Ildefonso empezó a ser construida en 1709, la primera fase (sin los campanarios) quedó concluida en 1730. En el interior se destacan ocho vitrales y un retablo en talla barroca y rococó de la primera mitad del siglo XVIII, de la autoría de Nicolau Nasoni. Al visitar esta iglesia, ubicada en pleno Casco Antiguo de Oporto, no deje de prestar atención a dos grandes telas de 5,80 x 4,30 metros, suspensas en las paredes laterales, pintadas entre 1785 y 1792.

En la zona del coro existe un órgano de tubos de inicios del siglo XIX, que fue restaurado. La iglesia presenta también vestigios de un antiguo cementerio, descubierto cuando se realizaron obras de recuperación del pavimento en 1996.

Fue a partir de la escalinata de esta iglesia, que en 1891, fueron disparados los tiros que acabarían con la revolución que el primer intento de implantación de la República en Portugal.