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Rua Senhora da Luz
10 julio, 2017 /

El verdadero espíritu de la Foz  

El nombre de esta calle tiene su origen en una antigua ermita dedicada a Nuestra Señora de la Luz. Es una de las calles más tradicionales de la Foz, con tiendas que existen desde hace décadas pasando de generación en generación de una misma familia.

La zona de Foz estuvo durante muchos siglos alejada del centro urbano de la ciudad. Comenzó por ser una zona pesquera y a principios del siglo XIX tenía únicamente 3.000 habitantes. En 1834 llegó a ser un municipio independiente, una situación que duró poco más de un año. En realidad, y hasta la aparición de los tranvías tirados por caballos, el recorrido entre Oporto y la Foz era a pie o en carros tirado por bueyes y podría durar cerca de ocho horas.

El cambio de hábitos y la moda de ir a bañarse a la playa como actividad de ocio beneficiosa para la salud, hizo que esta zona de la ciudad se desarrollara, ganando nuevos accesos y recibiendo cada vez más visitantes. En 1866, la Foz empezaba en Sobreiras y terminaba justamente en la Calle Señora de la Luz. Fue entonces cuando empezó la construcción de una carretera junto al mar, que hacía la conexión a Matosinhos.

Poco a poco, se construyeron nuevas avenidas en la Foz, pero esta calle mantuvo siempre su cariz más tradicional, reuniendo, en pocos cientos de metros, una gran variedad de establecimientos comerciales y manteniendo un espíritu de vecindad.

El Faro de Nuestra Señora de la Luz

Se construyó por orden del Marqués de Pombal, en 1758, en un lugar elevado, junto a la Ermita de Nuestra Señora de la Luz. Su ubicación se designó de manera a que el faro fuera fácilmente avistado desde el mar. Fue modernizado a principios del siglo XX (1913), pero con la construcción del muelle de la Felgueira, en 1945, perdió su utilidad. Durante mucho tiempo fue la única construcción existente en aquel lugar, ya que las viviendas sólo surgieron bastante más tarde.

La primitiva ermita ya no existe y la imagen de la Señora de la Luz fue trasladada a la iglesia parroquial de la Foz do Douro, donde hoy en día todavía es venerada.

La actual capilla de Nuestra Señora de la Luz de Gondarém fue, hasta mediados del siglo XX, punto de partida de una procesión bastante importante.

Manoel de Oliveira (1908-2015)
8 mayo, 2017 /

Una vida dedicada al cine

Fueron 106 años de vida y decenas de películas que le valieron el reconocimiento internacional. Su larga carrera como director de cine comenzó en los años 30 y sólo terminó con su muerte en 2015.

Manoel de Oliveira nació en Oporto, en diciembre de 1908, en una familia vinculada a la industria. Su padre, el primer fabricante de bombillas en Portugal, era un gran entusiasta del séptimo arte, llevando a su hijo a ver las películas de Charles Chaplin y Max Linder.

El joven Manoel pronto se interesó por el cine, pero también por los deportes, destacando en diversas áreas como el automovilismo, el atletismo y la gimnasia. A los 20 años ingresa en la “Escola de Actores de Cinema”, fundada por Rino Lupo, debutando como extra en “Fátima Milagrosa” (1928).

Su carrera como actor y galán de cine tuvo su punto más alto en la película “La Canción de Lisboa” (1933), pero sería como director que destacaría y conquistaría un lugar sin igual en la historia del cine portugués.

Mientras estudiaba compró una cámara de cine y, junto a un fotógrafo aficionado, comenzó el rodaje de su primera película. “Douro, faina fluvial” se estrena en 1931, pero esta película (muda) que retrata la vida de los habitantes de la Ribera de Oporto no fue bien recibida en Portugal. Ya por aquel entonces le criticaron la longitud de los planos y la lentitud con que se desarrolla la acción. Esta sería la imagen de marca de Oliveira, a menudo mal entendido en Portugal, pero muy apreciado por sus compañeros a nivel internacional.

Las comunidades de pescadores serían las protagonistas de sus siguientes obras, todas ellas de carácter documental. Al mismo tiempo, Manoel de Oliveira profundizaba sus conocimientos trabajando en empresas alemanas vinculadas al cine. En 1942 estrenó su primera obra de ficción. “Aniki Bóbó” tenía la Ribera de Oporto como escenario y aunque en su época no despertó el entusiasmo de la crítica, ahora está considerada como una obra de referencia del cineasta.

Disgustado por la falta de reconocimiento se dedicó a la empresa familiar, pero a partir de los años 70 volvería con un mayor compromiso a su gran pasión; a finales de los años 80 disfrutaría de la etapa más fructífera de su carrera, dirigiendo una película por año. Además de trabajar con los mejores actores portugueses, también dirigió nombres como Catherine Deneuve, John Malkovich y Marcello Mastroianni. Cuando falleció, en abril de 2015, era el director de cine en activo de mayor edad.

Los orígenes de Cine Batalha
8 mayo, 2017 /

Inaugurado en 1947, el Cine Batalha ha tenido varias vidas. Y volverá a abrir en 2018 como Casa del Cine. Conozca un poco de su historia.

En el lugar donde hoy se encuentra el Cine Batalha, existió hasta los años 40, el High Life, que sería demolido para dar paso a un edificio más moderno. Su inauguración tuvo lugar el 3 de julio de 1948, con una programación dedicada al cine francés.

Son de esta época los frescos de Júlio Pomar, que representan la fiesta de San Juan. Una obra que sería cubierta de inmediato, ya que el entonces el alcalde los consideró “una expresión de las ideas comunistas”. Otros aspectos de la decoración del cine también fueron “censurados”, llegando a la detención del citado pintor por parte la policía política. Se recuerda que en aquella época Portugal vivía en una dictadura. Los frescos deben ser recuperados para la reapertura del espacio.

El Batalha vivió su edad dorada entre los años 50 y los 70, cuando en el centro de Oporto había varias salas de cine con programación habitual. Por sus pantallas pasaban las cintas más comerciales, mientras que la Sala Bebé, la más pequeña, recibía un público más cinéfilo. A finales de los años 90 el cine pierde su público y cierra. Reabriendo sus puertas como sala de espectáculos en la primera década de este siglo, aunque poco tiempo después vuelve a cerrar.

Fuente: O Tripeiro, 7ª série, Ano XXV Número 2

Avenida Rodrigues de Freitas
8 mayo, 2017 /

Un paseo por la historia de Oporto

 

Una extensa avenida llena de historias y edificios históricos, es también uno de los lugares más interesantes de la nueva dinámica de la ciudad. Merece la pena explorarla y descubrir una arteria donde la tradición y la innovación conviven armoniosamente.

Cuando se accede desde la Calle Entreparedes se observa como los edificios antiguos se han convertido en lugares agradables para picar o relajarse. A la izquierda, el Jardín de San Lázaro, el primer jardín público de la ciudad, es también un lugar para disfrutar de sus árboles centenarios y esculturas únicas. Al otro lado de la calle, el edificio del Colegio de Nuestra Señora de la Buena Esperanza se destaca por sus líneas arquitectónicas. Edificado en 1724, comenzó siendo un orfanato femenino, pasando a ser un colegio privado en la segunda mitad del siglo XX. Junto a este, una iglesia cuya autoría se atribuye a Nicolau Nasoni, construida sobre un antiguo hospital de leprosos.

Un poco más adelante, se encuentra la Biblioteca Municipal, ubicada en el antiguo Hospital del Convento de Santo Antonio de la Ciudad, un edificio del siglo XVIII. Además de su excepcional expolio bibliográfico y documental, también tiene un elevado interés arquitectónico, destacando sus claustros y los azulejos retirados de distintos conventos y monasterios.

Caminando a través de sus aceras hay distintas tiendas tradicionales y marmolistas, que por su proximidad con el Cementerio del Prado del Reposo, se instalaron en esta avenida para fabricar las lápidas y los ornamentos para las tumbas.

Durante el paseo también se encontrará con el edificio de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Oporto que se ubicó, en la primera mitad del siglo XX, en una antigua mansión que perteneció a un comerciante que hizo fortuna en Brasil. En el interior hay obras de algunos de sus más notables alumnos, como Soares dos Reis. La existencia de esta facultad creó una cierta atmósfera bohemia en esta zona de la ciudad, ya que sus estudiantes frecuentaban los cafés y las tiendas adyacentes.

En frente, el Palacio del Vizconde de Gândara es otro ejemplo de la importancia que tuvo esta calle en el pasado. La arquitectura de las viviendas allí situadas merece una especial atención: son casas de varios pisos, con imponentes escaleras interiores y claraboyas; muchas de ellas poseen, en la parte posterior, jardines con fuentes, estanques e invernaderos. Las casas de los números 192, 194, 200 y 204 están clasificadas como bienes de interés público.

 

El bulevar termina en el Largo Soares dos Reis, que también tiene dos puntos de interés: además del histórico cementerio Prado do Repouso, también se destaca el Museo Militar, que llegó a albergar una prisión destinada a presos políticos.

Santo Tirso – Capital de la escultura contemporánea
23 abril, 2017 /

A 15 minutos de la ciudad de Oporto, el  municipio de Santo Tirso tiene uno de los museos más grandes de escultura contemporánea, a cielo abierto, de Europa: 54 obras de artes de escultores mundiales.

 

Esculturas en los jardines, esculturas en parques, esculturas en plazas. Santo Tirso se asume como la Capital Europea de la Escultura Contemporánea en Portugal. El proyecto de los reconocidos arquitectos Álvaro Siza Vieira y Eduardo Souto de Moura permitió crear la sede del  Museo Internacional de Escultura Contemporánea, inaugurado en mayo de  2016, una obra de referencia mundial.

Santo Tirso, la ciudad conocida por los deliciosos pasteles jesuitas, es actualmente, el Municipio portugués con el museo más grande de arte contemporánea a cielo abierto. En total, 54 esculturas dispersas por la ciudad que, pueden ser visitadas libremente, con mapas y audio guías, o a través de una aplicación para Smartphone.

Santo Tirso es una ciudad para descubrir y sentir. Con una localización privilegiada, es una ciudad de puertas abiertas, con un patrimonio y tradiciones seculares inolvidables. El Monasterio de São Bento, patrimonio Nacional, el Museo Municipal Abad Pedrosa, con su magnífica colección de arqueología, o el Santuario de Nuestra Señora de Asunción, ejemplo de arte de inspiración romano-gótica, son locales de parada obligatoria.

Rosa Mota – La reina del atletismo portugués
23 abril, 2017 /

Fue en las calles de la Foz que hizo las primeras carreras que la llevaron a la consagración mundial en las pistas de atletismo de todo el mundo. La medalla de oro en el maratón de los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988, fue el momento de consagración de una vida dedicada al deporte.

Baja, delgada y con una sonrisa inconfundible, Rosa Mota es una de las más populares atletas portuguesas, aliando una impresionante carrera en el atletismo a una simpatía natural y a una humildad que prevalece, incluso después de  todas las conquistas que alcanzó.

Nación en la Foz del Duero, en Oporto, el 26 de junio de 1958 y consta que habrá empezado a correr por las calles de la Foz, no porque le gustara, pero sí porque le tenía miedo a la oscuridad. En el instituto, empezó a dedicarse de una forma más seria al deporte y practicó natación y ciclismo. Sin embargo, eligió el atletismo, porque era la modalidad que exigía menos costes. Los records nacionales en los 300 y 1500 metros fueron los primeros pasos de una carrera que después evolucionó más tarde para la prueba más exigente en términos físicos: el maratón.

Su primer club fue el Futbol Club de la Foz, donde estuvo durante tres años. En 1978 se mudó para el FC Porto, pero un problema de salud la obligó a dejar el equipo dos años después. Conoció en ese entonces al médico  José Pedrosa, quien se convirtió en su entrenador y marido.

En 1982 inició una nueva fase en su carrera: comenzó a competir por el Club de Atletismo de Oporto. Entre 1981 y 1991 (cuando terminó su carrera) participó en 21 maratones y venció 14. Fue medalla de  bronce en el maratón de los Juegos Olímpicos de Los Angeles  (1984) y cuatro años después, en Seúl, alcanzaría la victoria en el maratón.

A pesar de haber terminado su carrera deportiva, Rosa Mota continua ligada al atletismo, apadrinando diversas pruebas, corriendo por causas solidarias o participando en iniciativas que tengan como objetivo la promoción del deporte y la vida saludable.

Además de haber recibido varias condecoraciones del Gobierno portugués y de ser, muy querida por los portugueses, Rosa Mota, quedará siempre vinculada a la Historia de la ciudad de Oporto, ya que en 1991 su nombre fue atribuido al pabellón  anteriormente designado Pabellón de los Deportes.

Su prestigio internacional es igualmente inmenso. En 2012 Rosa Mota fue distinguida por la  Association of International Marathons and Distance Races (AIMS) y en 2004 la  atleta portuguesa transportó la llama olímpica por las calles de Atenas antes de los Juegos Olímpicos. En los  Juegos Olímpicos de Río (2016), participó en la  estafeta olímpica.

 

Las 14 victorias de Rosa Mota en maratones

12/9/82 – Atenas, 2 h 36.04 s (Campeona de Europa);
9/4/83 – Róterdam, 2 h 32.27 s;
16/10/83 – Chicago, 2 h 31.12 s;
21/10/84 – Chicago, 2 h 26.01 s;
26/8/86 – Stuttgart, 2 h 28.38 s (Campeona de Europa);
16/11/86 – Tokio, 2 h 27.15 s;
20/4/87 – Boston, 2 h 25.21 s;
20/8/87 – Roma, 2 h 25.17 s (Campeona del Mundo);
18/4/88 – Boston, 2 h 24.30 s;
23/9/88 – Seúl, 2 h 25.28 s (Campeona Olímpica);
28/1/90 – Osaka, 2 h 27.47 s;
16/4/90 – Boston, 2 h 25.24 s;
27/8/90 – Split, 2 h 31.27 s, (Campeona de Europa);
21/4/91 – Londres, 2 h 26.14 s (Copa del Mundo).

 

Cedofeita: una calle con muchas vidas
23 abril, 2017 / , ,

Fue una de las marcas de renovación urbana en el siglo XVIII y uno de los puntos de partida para el renacimiento del casco antiguo, ya en el siglo XXI. Un gran parte de esta calle es peatonal, lo que la convierte perfecta para compras, paseos y para una comida tranquila.

Los orígenes de Cedofeita parecen remontar al siglo  VI  y a la Iglesia de San Martinho de  Cedofeita. Sin embrago, estando alejada de las murallas medievales y de la zona de la Ribeira, solo se desarrolló plenamente en el siglo XVIII. En esa época y ante el crecimiento de la ciudad económica y demográficamente, fue importante establecer la conexión entre la parte portuaria y la zona alta. La  Rua de Cedofeita era entonces conocida como la Rua de la Estrada (Carretera) y fue uno de los pilares de los planos de urbanización que fueron delineados.

Comenzaron entonces a construirse las casas que todavía existen: edificios con dos a cuatro plantas, con balcones en las plantas superiores superiores y escaparates hacia la calle. El tranvía llegó a pasar en esta calle, célebre por las tiendas, como el extinto Bazar de los Tres Vinténs (la placa todavía existe).

A pesar de haber sido “olvidada” durante algún tiempo, Cedofeita se convirtió, en los últimos años, en uno de los puntos centrales de la nueva vida del casco antiguo de Oporto, aprovechando la proximidad de locales como la calle Miguel Bombarda o la  Plaza Carlos Alberto.

Curiosidades:

En el  n. º 395 de esta calle habrá vivido el rey  D. Pedro, durante el cerco de Oporto, en que las tropas liberales, lideradas por D. Pedro, estuvieron cercadas por los defensores de su hermano, D. Miguel.

En el  número 159 vivió Carolina Michaelis, una ilustre crítica literaria y escritora, y fue la primera mujer que dio clases en una universidad portuguesa.

La  Rua de Cedofeita tiene 840 metros: empieza en la Plaza Carlos Alberto y termina en la Rua da Boavista.

La escritora  portuense Agustina Bessa-Luís decía que la  Rua de Cedofeita era “la más bonita” de Oporto.

En la primera década de este siglo, llegó a existir un proyecto para que la   Rua de Cedofeita pasase a tener una cobertura en vidrio.